martes, 14 de junio de 2011

Las Vacaciones 3 - Un funeral

Mi tío hizo los arreglos para que los de la funeraria trasladaran a mi abuelo el mismo día que falleció. El último deseo que alcanzó a expresar mi abuelo antes de quedar inconsciente fue que quería morir en su casa, que él sentía que de esta ya no se iba a levantar, y que no quería quedarse en Mochis (hometown), que por favor lo llevaran a su ejido querido de su corazón. No se le hizo a mi abuelo su deseo. Mis tíos consideraron que todavía se podía hacer algo y por eso mismo lo tuvieron hospitalizado hasta el último día, pero pues al final el viejito tuvo la razón y se nos fue.

Esa tarde anduvimos con las prisas en mi casa, alistándonos para salir lo antes posible, empacando lo que pudiéramos necesitar para los próximos dos días. Me sorprendía muchísimo que mi mamá estuviera en completa calma e incluso hasta se daba tiempo para bromear, ya después me platicó que durante toda esa semana había tenido el presentimiento de que mi abuelo se nos iba, y había estado llore y llore los días previos, desahogándose, y que cuando pasó todo, ella ya se había hecho a la idea y resignado a lo inevitable, además de que tenía que estar fuerte porque mi abuela la iba a necesitar de una pieza.

Mis padres pertenecen a una iglesia evangélica, y si algo tienen los evangélicos es que son muy solidarios cuando fallece algún familiar cercano de los miembros de la iglesia, y por supuesto, también se habían organizado ya para ir a acompañar a mi mamá hasta su ejido.

Paramos en un supermercado a ponerle saldo al celular y mi mamá estaba con el pendiente de que iba a ir toda la gente de su iglesia y no iban a tener nada que ofrecerles de comer en el funeral. Le dije que si quería podíamos comprar algunas cajas de galletas (según yo en los funerales sólo se ofrecen café y galletas), y mi papá luego luego alegó que se nos iba a hacer tarde, que los de la funeraria se encargan de todo eso.

-Si pero solo ponen galletas de esas de animalito, o galletas populares - decía mi mamá
-Y que tiene? Nadie va a estar esperando que les pongas galletas de alta repostería - le dijo mi papá, visiblemente enfadado porque se nos hacía tarde y a como están los tiempos en mi querido estado natal, viajar por carretera uno solo no es seguro y menos de noche.
-Papá, por favor vamos, mientras mas rápido vayamos mas rápido salimos.

Ya cuando estábamos lejos del auto, le reclamé algo a mi papá por primera vez desde que dejé la adolescencia:

-Cómo es posible que se ponga a discutir con mi mamá en momentos como este? No se da cuenta que se le acaba de morir su papá? Usted cree que se siente muy bien? que es un pensamiento frívolo el querer llevar algo que ofrecerle a la gente que nos va a estar acompañando?
-Pero es que tu mamá siempre sale con sus cosas, es capaz de que quiere que nos detengamos ahorita a comprar pollo o carne para llevar!
-Pues nos detenemos! Faltaba mas! Ahorita cualquier cosa que ella diga, hay que decirle 'SI', sin peros, sin preguntas, por lo menos hoy, no la haga mortificarse mas.

Hasta eso que mi papá no me dijo nada, la verdad es que sentí bien feo de reclamarle algo, pero se me hizo feo el modo en que le habló a mi mamá, tal vez no era esa su intención y no se dió cuenta, pero como dije, no se trataba de estresar mas a mi mamá.

Llegamos al pasillo de las galletas y mi papá quería llevar de las primeras que encontró, unas galletas sin chiste.

-No, de esas no, vamos llevando galletas sandwich o con algo de relleno.
-Para qué, con estas tienen, no van a esperar nada mas allá de café y galletas de animalito.
-Ah no! ningún funeral que yo tenga que patrocinar va a tener café con galletas de animalito, faltaba mas! A poco cuando usted se muera va a querer que yo de galletas de animalito? Verdad que no? Imagínese que la gente se acuerde de su funeral porque dimos galletas de animalito?! - Hasta eso que mi papá se rió y no se lo tomó a mal. Llegamos también a comprar algunas botellas de cocacola, que igual tienen cafeína y sirven para pasar la noche en vela.

Ya de ahí tomamos carretera rumbo a Angostura, se hace mas o menos como hora y media de camino, y mi papá iba con la preocupación de que ya era noche, y con todo lo que está pasando de los narcotraficantes, sicarios y demás historias de terror que hemos escuchado, pues si nos daba un poco de cuidado irnos solos.

Hicimos la primera hora de camino sin contratiempos, mi mamá platicando historias de mi abuelo y yo platicándoles de algunos de mis compañeros del trabajo que eran de algunos de los pueblos por donde íbamos pasando. A eso de las 10:30 de la noche, llegamos a la entrada de Angostura. El ejido de mis abuelos queda un poco mas lejos, y en el entronque de la carretera, nos topamos con el vehículo de la funeraria y la vagoneta de mi tío. Nos fuimos detrás de ellos el resto del camino. Vimos también que detrás de nosotros venían mi tía y su familia, una de sus amigas incondicionales, y la familia de otro de mis tíos que no pudo venir (actualmente reside en Estados Unidos sin papeles y no puede regresar).

Llegamos por ahí pasaditas las 11 al ejido que me gustaba tanto visitar cuando era niño, pero pues ya en los últimos tiempos las cosas habían cambiado, tenía yo creo fácil unos 10 años que no iba. A mis abuelos los veía cuando estaban de visita ahí en Mochis, pero nada más. El ejido estaba mas o menos igual, algo decaído porque ya casi no vive gente ahí, solo los mayores. Los hijos y los nietos hace tiempo que se fueron a vivir a Culiacán o a Guamúchil y solo van de visita, como nosotros ahora.

Cuando íbamos entrando al ejido, vi que muchas de las casas tenían sus luces encendidas, y que conforme iba avanzando el vehículo de la funeraria, la gente iba saliendo y se enfilaba hacia la casa de mis abuelos.

Llegamos a lo que sería el patio de enfrente de la casa y ya había unas carpas, bancas y sillas para la gente que iba a llegar. Nos bajamos y la verdad es que no sabía muy bien que hacer, me limité a seguir a mi papá a ver en que cosa podíamos ayudar.

Mi papá les preguntó a los de la funeraria si necesitaban ayuda para bajar el ataúd y asintieron. Ya entre 4 personas lo bajamos y lo acomodamos sobre la estructura que habían colocado y asegurado.

Allí es cuando vi a mis primas por primera vez esa noche. Ellas son las que habían vivido toda su vida ahí en el ejido y las que cuidaban a mis abuelos. Las pobres estaban destrozadas, sobre todo la mayor, que se quejaba amargamente de que no había podido estar con mi abuelo en sus últimos momentos (se enfermó de la puritita angustia), pero las quejas eran A GRITOS, no dudo en lo absoluto que su sentimiento fuera genuino, pero si pensé que lo único que iban a conseguir era que mi abuela se pusiera todavía peor,
y efectivamente, la viejita se desmayó. Tuvo que salir mi mamá a decirle a mi prima que se calmara y guardara la compostura, la tuvo que levantar porque estaba tirada dándole de golpes al suelo.

Yo esa noche no quise ni entrar a la casa, de cualquier manera, no me necesitaban para nada y probablemente mi abuela ni siquiera se iba a dar cuenta.

Me quedé afuera toda la noche, me encontré con unos primos a los que no veía desde hace años y nos pusimos a platicar y a contar historias de cuando éramos niños y que íbamos en las vacaciones al ejido. Nos quedamos despiertos mas o menos hasta las 4 de la mañana y ya cada quien se fue a buscar algún lugar para dormir. En la casa era imposible porque había muchísima gente, yo me acomodé en la cabina de la camioneta de mi papá, y siempre si me pude dormir unas 3 horas...

domingo, 12 de junio de 2011

Las vacaciones 2 - Mi abuelo

El fin de semana antes de salir, me llamó mi papá y me contó que mi abuelo materno, estaba mal. Que ya tenía varios días internado en el hospital y que ahora si pensaban que no la iba a librar.

Mi abuelo, es una de esas personas que fumaron desde muy temprana edad, supongo que en aquéllos tiempos era la norma que los hombres debían de fumar apenas alcanzaban la edad adulta. Bien, pues mi abuelo fumó puntual y religiosamente todos los días durante los últimos sesenta y tantos años. Jamás recuerdo yo que hubiera tenido algún problema relacionado con eso, hasta el año 2006, cuando le detectaron que tenía cáncer en los pulmones. 

A pesar de tener todos los pronósticos en contra, mi abuelo se alivianó. Yo recuerdo haber hecho el viaje de mi pueblo a Culiacán con la idea de que ahora si no se iba a escapar del destino, pero fue una muy bonita sorpresa ver que el viejito estaba sorprendentemente bien. Yo no lo vi en los meses anteriores, pero todos decían que estaba muy mal, y pues no se si habrá sido que vinieron todos sus hijos y la mayor parte de sus nietos a verlo lo que hizo que agarrara nuevos ánimos y se compusiera. Me fui de Culiacán mas animado, con la impresión de que todavía tendríamos abuelo para varios años mas.

Y aunque efectivamente mi abuelo se alivió del cáncer, los pulmones le quedaron resentidos, y pues esta última vez que se nos puso malo, le había dado neumonía, de ahí que ya todos estuvieran con pocas esperanzas.

Yo llegué a mi pueblo el miércoles por la tarde, y ya me contaba mi mamá que se acababan de traer a mi abuelo al hospital de ahí (estaba internado en otro lado, pero lo trasladaron), y que se estaban turnando entre mis tíos y ella para cuidarlo. A ella le tocaba entrar de 2 de la mañana a 8 de la mañana, que era la hora en que llegaba mi otra tía. Yo creo que ya se sospechaban algo, porque ya no se querían ir solos a cuidar a mi abuelo. Mi tío siempre se iba con su esposa o con alguno de sus hijos, mi tía se iba con su esposo y mi mamá se había estado quedando junto con mi papá, pero pues mi papá por el trabajo y demás no se podía ir a cuidarlo todos los días, y pues yo le ofrecí a mi mamá acompañarla al hospital esa noche.

Cuando llegué a la clínica del IMSS, pues ve uno a tanta gente con tantas dolencias que es imposible no conmoverse, y mas de ver que a veces los hospitales no están en las mejores condiciones, digo, yo pago puntualmente el seguro social (bueno, me lo descuentan puntualmente vía nómina), y yo creo que en 7 años que llevo cotizando, lo he utilizado a lo mucho un par de veces y para cosas simples, y creo que así como yo, ha de haber otros tantos millones de personas que lo pagan y no lo utilizan, así que según mi sentido común, la atención en el hospital debería ser excelente y el dinero debería fluir para que las instalaciones estén en óptimas condiciones. Pero bueno, es México, es el IMSS y eso merece otro post aparte.

Yo vi a mi abuelo muy mal, pero mal mal mal, muy delgado, respirando con mucha dificultad, lo tenían con oxígeno y no estaba consciente. Cada cierto tiempo venía una enfermera y con una sonda le aspiraba la garganta, por aquello de las flemas y demás y ya mas o menos se componía su respiración, pero pues si se le notaba que se convulsionaba y demás. Fue difícil para mi verlo en esas condiciones, pero pues lo importante ya mas que nada era acompañarlo. 

Mi mamá y yo nos pasamos la noche ahí cuidándolo, no podíamos hacer mucho, solo estar al pendiente de que le pusieran el medicamento a la hora y pues que estuviera cómodo dentro de lo posible.

Pos ahí de las 8 de la mañana llegaron mi tía y su esposo, que lo iban a cuidar hasta mas o menos las 5 de la tarde, pero igual, se les veía tristes y cansados. Mi mamá y yo nos regresamos a casa, desayunamos y nos fuimos a descansar. Yo creo que por allá cerca de las 11 de la mañana apenas me quedé dormido, y me desperté otra vez como a las 12:30, pero pues igual, con la sensación rara de que algo no iba bien.

Por ahí de las 3 de la tarde nos llamó el esposo de mi tía, que nos fuéramos al hospital, porque ya mi abuelo estaba en estado crítico, que estaban ahí los doctores y que ya les habían dicho que no había nada mas que hacer. Nos levantamos de la mesa y cada quien por sus cosas, como a los 10 minutos ya estábamos saliendo y nos volvió a llamar el esposo de mi tía y nos dijo que mi abuelo ya se había ido, pero pues que fuéramos al hospital de todos modos, porque mi tía estaba llore y llore y estaban ellos dos solos ahí.

La verdad es que se siente tan feo llorar cuando se va alguien, es un sentimiento que no alcanza uno a entender, de porqué, o porqué así en esas circunstancias. Con todo, me sorprendió la calma que guardó mi mamá. Llegamos y pues estaba afuera mi tía, llore y llore, y pues mi mamá como pudo trataba de consolarla, diciéndole que era lo mejor porque su papá ya solo estaba sufriendo y que por lo menos ya estaba descansando. Yo no pude hacer mas que abrazarla y llorar junto con ella.

Como a la media hora llegaron otro mi tío y su esposa, pero pues ya no había nada que hacer. Mi tío no quiso quedarse ahí, luego luego bajó a la oficina de la trabajadora social para arreglar lo de la funeraria y el traslado. Mi abuelo había vivido los últimos 50 años en su ejido allí en el municipio de Angostura y su último deseo había sido que quería morirse en su casa en paz, pero pues uno no decide como pasan esas cosas, y bueno, lo mas que íbamos a poder hacer era llevarlo a su casa por última vez.

Otra cosa que me sorprendió fue ver llorar a la esposa de mi tío con tanto sentimiento. Yo debo de confesar que no tenía en muy buen concepto a esta tía, pues siempre la veía muy fría, muy distante y como que su misma religión la hacía tener esa personalidad no tan simpática. Pero ya cuando mi mamá me platicó que esta tía se había portado como nadie a la hora de estar ahí cuidando a mi abuelo, que jamás de los jamases puso un pretexto para no ir, que jamás hizo una mala cara cuando les tocaba asear a mi abuelo, que siempre estuvo al pendiente de cualquier cosa que se necesitara. Se había portado como una hija. Me cuenta mi otra tía que los de esa religión por lo general no lloran, que siempre tratan de mantenerse con la cabeza fría y sacar aplomo de donde puedan. Pero yo la vi ahí, llorando a mi abuelo, como cualquiera de nosotros. Me conmovió.

De ahí del hospital mi tío se fue a arreglar el papeleo, mi tía se fue a su casa a prepararse porque en la noche nos íbamos todos al pueblo de mi abuelo y mis papás y yo nos fuimos al centro a comprarle a mi abuelo lo que sería su último cambio de ropa, pues como salieron a la carrera de allá de su casa, no teníamos nada aquí.

Llegamos a una tienda donde vendían de todo, pero mi mamá eligió algo que a mi abuelo le hubiera gustado, algo muy campirano pero bonito. 

De ahí yo me fui a la funeraria a dejar la ropa y pues también, a alistarme porque en la noche nos íbamos hasta Angostura al ejido donde vive la familia de mi mamá...

Las vacaciones 1

Parecerá increíble, pero yo no soy muy fan de las vacaciones. Me gusta salir los fines de semana o un par de días y descansar, pero estar fuera dos semanas, la verdad es que se me hace pesado.

Para empezar no ayuda mucho que no tengo muchas opciones. Yo vivo aquí en Los Cabos pero mi ciudad natal está en el norte de Sinaloa, y bueno, allí ya conozco. No me malentiendan, me gusta mucho ver a mi familia y amigos, ir a comer nachos, sopes, tortas, tacos de carne asada, la comida de mi mamá, etc, pero tantos días de estar fuera, lejos de mi actual entorno, me desespera un poco!

Pero bueno, ya mis días de vacaciones se habían pasado por mas de un año sin tomarlos, y pues iban a expirar, así que los tuve que tomar por estas fechas. Lo malo es que fue tan precipitado todo que me fui sin dinero, sin prima vacacional y sin un plan o itinerario establecido de lo que iba a hacer...

Déjenme les digo, salir de vacaciones sin llevarlas planeadas, es una mala, mala idea.

martes, 31 de mayo de 2011

Domingo de terror

Yo definitivamente soy una persona que está contenta con su vida. Me gusta la estabilidad de mi trabajo, estar ya desde hace 3 años en la misma casa y saber que los días 15 tengo que pagar la renta, descansar un día fijo a la semana y sobre todo, hacer actividades que no requieran que deje el suelo.

Pues bien, resulta que este pasado domingo 29 de mayo, uno de los roomies que al parecer tiene un poco mas de sangre aventurera nos estaba invitando a salir a hacer algunas actividades mas propias para turistas que para residentes. Lo que se le antojaba era rentar unos kayaks e irnos a dar la vuelta allá por lo que es el Arco de Cabo San Lucas y una playa con el nada cursi nombre de 'playa del amor', lugares a los que normalmente no se puede llegar en auto ni a pie. Bueno, como ese día yo salía temprano, me dejé convencer y ahí les voy. 

Llegamos a la playa y rentamos un kayak para dos personas y otro individual. Me tocó irme junto con otro de mis roomates, precisamente el que tampoco tenía experiencia, pero pues ya estábamos ahí y no se trataba de echarse para atrás. 



Para esas horas yo ya había visto que el mar estaba medio picado, pues estaba haciendo algo de viento. El tipo que nos rentó los kayaks nos advirtió que no nos fuéramos a ir por en medio de la bahía, pues el viento nos podía arrastrar y entonces si nos las íbamos a ver negras para regresar. Nos recomendó irnos bordeando la orilla y que si veíamos que de plano no podíamos, que alzáramos la mano y le gritáramos a alguno de los botes, que tampoco se trataba de hacerle al héroe. Para ese entonces, yo llevaba mi teléfono y mi camarita, pues quería tomarme algunas fotos ya estando en la playa del cursi nombre. Me tomé la precaución de echarlos en una bolsita y aparte acomodarlos en lo que se supone era la parte mas impermeable de mi mochila.



Apenas estábamos a unos 50 metros de la orilla y me dí la arrepentida de mi vida, el maldito kayak se bamboleaba horriblemente y yo a cada rato sentía las tripas en la garganta, mas cuando venía una ola mas o menos fuertecita y ya se me hacía que se iba a voltear esa cosa. Para colmo, mi otro compañero con el que iba en el kayak y yo, no nos poníamos de acuerdo para remar, lo cual ocasionaba que avanzáramos muy lento o bien, que perdiéramos el rumbo a cada rato.



Después de un tramo de no mas de 800 metros (que a mi se me hicieron ETERNOS) llegamos a la esta playa del amor, obvio, con la nula experiencia que teníamos con el kayak, la ola nos arrojó contra la orilla y al agua fuimos a dar, mi mochila incluída. A pesar de que me puse de pie lo mas rápido que pude, no pude evitar que mi mochila se mojara por completo, y hasta ahí llegaron mi cámara y mi teléfono, que si bien no se remojaron completamente, si se humedecieron, y bueno, a pesar de haberle quitado la batería inmediatamente, ayer que lo llevé a Telcel a checar, no se pudo hacer nada. El condenado teléfono enciende, pero el touchscreen no responde. Chale, lo peor es que no tenía ni el mes con ese teléfono. 



Ah y no les terminé de contar, mi roomie que nos alborotó, ni siquiera se inmutó de vernos que nos pegó una revolcada la ola y que nos golpeamos con el kayak, se siguió de largo tan orondo el HDLCH, regresó por allá unos 40 minutos después tras haberse ido a tomar fotos a una formación rocosa que se le conoce como 'el Arco'.



Yo me negué rotundamente a regresar en el maldito kayak, agarré mis cosas y me di la vuelta por otro lado, trepando unas rocas y esquivando otras olas en una playa mas lejana y salí caminando por la playa de otro hotel, que también para mi mala fortuna, no tenía salida hacia la calle. Tuve que meterme por un terreno baldío y meterme por debajo de una cerca de malla ciclónica para poder salir a la calle donde tomé el bus que me llevó hacia el oooootro lado de la playa donde le dije al amigo que nos rentó los kayaks que mandara una lancha por mis roomies ya que la marea estaba muy fuerte y no se iban a poder regresar así.

Resumiendo, un teléfono descompuesto, una cámara echada a perder, un iPod que no se apaga y un golpazo en la espinilla. Creo que no volveré a subirme en un kayak pronto. Con la aterradora experiencia que viví (no es para tanto, yo soy miedoso jajajaja) no me quedaron muchas ganas de volverlo a intentar.

jueves, 12 de mayo de 2011

Malditas ratas!

Ayer en la mañana me encontré con la novedad de que me habían abierto el auto. Me disponía a ir a trabajar, tarde porsupuesto, cuando me doy cuenta de que uno de los vidrios estaba abajo, la guantera abierta y un montón de papeles regados.

No es que hubiera mucho para robarse, de hecho solo se robaron el manual del auto (sabe Dios para que les servirá), un cargador para el iPod, unos audífonos todos feos, viejos y gastados del iPod, una herramienta multiusos estilo swiss army (esta era pirata porsupuesto, pero bien que me sacaba de apuros) y un cassette todo quebrado y feo que era con el que conectaba el iPod al rudimentario sonido que trae el auto. No se llevaron unos desarmadores que también estaban ahí, ni la carátula del estéreo, ni la batería del auto. Supongo que llevaban prisa y solo querían hacer el daño, porque con excepción de mis pinzas multiusos, se robaron pura basura.

Pero en serio que coraje me dió, no tanto por lo que se robaron, sino por la acción, de verdad habrá gente tan mierda y tan muerta de hambre? Y yo que me enorgullecía de que en todo el tiempo que llevaba viviendo aquí jamás de los jamases había tenido un solo problema con un robo o cosa parecida. En fin, que les aproveche, yo a todas mis cosas les echo una maldición por si alguien se las roba, sirve y se les cae el pelo o se vuelven impotentes jejejeje

Y a ti te han robado alguna vez?

El Kínder

Mi sobrino entró este año al Kinder. De un tiempo para acá se volvió obligatorio, y no solo eso, los niños tienen que hacer dos años. En mis tiempos no era obligatorio y si querías nomás era un año.

El caso es que me estaba acordando de cuán diferente es el jardín de niños donde va mi sobrino, al que iba yo.

Mi mamá era de esas señoras que estaban convencidas de que el Kinder era solo el primer paso que tenía uno que dar en lo que se refería a la educación. Y por eso mismo, no creía en los jardines de niños donde solo ibas a jugar, a recortar papelitos, a jugar con plastilina y colorear. Ah no, mi mamá me inscribió en el 'Kinder Sinaloa', porque ahí no solo era jugar, también nos enseñaban a medio leer y medio escribir, vaya, -por lo menos vas a saber agarrar un lápiz cuando salgas- me decía.

El primer día de clases, mi mamá me llevó y me presentó con las maestras. Mi hermana había estado ahí 5 años antes y como eran las mismas maestras todavía y a mi hermana la querían mucho, mi mamá pensó que conmigo pasaría lo mismo. Grave error. Yo no estaba para nada acostumbrado a que me dejaran solo en un lugar, y mucho menos por 3 espantosas horas en un lugar lleno de niños que no conocía y con unas brujas horrendas que eran francamente hostiles conmigo. En el momento en que mi mamá me dejó ahí comencé a llorar, y no solo a llorar sino a llorar A GRITO PELADO. Obvio, que a una maestra menopáusica, a su hermana neurótica y a otra cuyo marido seguramente la engañaba, no les simpatizaba para nada un niño gritón y chillón, y porsupuesto hicieron lo mas lógico, gritarme ellas mas fuerte que me callara y hasta unas nalgadas me dieron. De ahí todo fue en declive, las 3 horas que estuve ahí se me hicieron eternas y cuando llegó mi papá por mi le dije que no quería tener que volver a ese lugar nunca mas.

No se me cumplió el deseo porque al día siguiente ahí me llevan otra vez y con el mismo resultado.

Yo no se muy bien porqué, pero no soportaba estar en ese lugar, tal vez era que el 'Kinder' era solo una casa habitación poco ventilada, con poca luz natural y lleno de unas arañas patonas y grandes que salen seguido en los baños. Debo mencionar que tampoco ayudaba la decoración. Se supone que un jardín de niños debe ser un lugar bien iluminado, con colores vivos por todos lados, como el que estaba cerca de mi casa y donde iban todos mis amigos del barrio, y no una casa tenebrosa y lúgubre pintada de un horrible color amarillo huevo con los personajes de Disney mas mal dibujados que yo recuerde haber visto.



La mera verdad es que no guardo muy buenos recuerdos de ese kinder. Yo creo que mi papá puede contar con los dedos de una mano (y le sobrarían) las veces que me fue a llevar y que yo entré contento y feliz.
Resumiendo, creo que lo que mas me traumó fueron las méndigas arpías que trabajaban ahí como maestras. Para ser educadoras, realmente tenían muy pero muy poca paciencia. 
Recuerdo una vez que estaba llore y llore, no recuerdo porqué, pero para haber estado llorando debió haber sido algo que para MI era importante, el caso es que de repente llega un niño de otro salón y me dice 

-Dice la maestra Alma que si no dejas de llorar te van a poner un vestido porque pareces niña llore y llore.

Después entró la maestra en persona y me dice -Ya cállate! Ya no te vamos a decir Ivan, te vamos a decir chillón!

Cuando le dije eso a mi mamá al llegar a casa, solo me dijo que no les hiciera caso, que todo mundo llora, hasta la gente grande. Al día siguiente, mi mamá fue y me dejó al kinder. Normalmente era mi papá quien me llevaba, pero esta vez fue ella. Desconozco que les habrá dicho a la recua de brujas imbéciles que trabajaban ahí, pero nunca mas me volvieron a decir nada remotamente parecido a lo del día anterior. De ahí en adelante, si quería llorar, lloraba hasta que me cansaba (nunca se les ocurrió preguntarme porqué lloraba!).

Tu te acuerdas de cuando fuiste al kinder?

lunes, 2 de mayo de 2011

Y luego porqué engorda uno

Hoy me había hecho el propósito de volver a mi dieta saludable que guardé durante tantos meses, mira que durante ese tiempo no padecí ni una sola vez de agruras, acidez, malestar estomacal ni absolutamente nada de esas cosas que me habían hecho un fiel seguidor del AlkaSeltzer lima-limón.

Pero pos no. Hoy me desperté bien tarde con la novedad de que habían matado a Osama Bin Laden y que habían arrojado su cadáver al mar pronta y expeditamente (conociendo a los gringos, lo hubieran andado paseando por todos lados como trofeo, ya ven que no les gusta). El caso es que se me hizo tarde y no desayuné, me puse a lavar la ropa porque ya tenía nada limpio, y también se me ocurrió pasarle la escoba y el trapeador al baño (si, tengo un baño bastante amplio) y ahí se me fue la mañana.

Pues llego acá al trabajo y el menú del día era: Sopa de tortilla, carne asada, frijoles puercos, chilaquiles verdes con mucha crema y queso, y para acabar, helado de frambuesa, pastel sobrante de la boda de ayer y postrecitos de chocolate. Chale, que mala onda, yo de plano que a esas cosas no les se decir que no. Me puedo quedar sin probar la comida que hicieron, pero los postres, que esperanzas!



Lo malo del asunto es que el pastel de la boda estaba muy bueno, y ahora me atormenta el no saber de que carambas era el glaseado que tenía, estaba BUENÍSIMO. Ya me veo en los próximos días ensuciando mi cocina y utilizando cantidades industriales de mantequilla, margarina y azúcar glass hasta que le atine a la receta :-(

Maldita solitaria!