lunes, 27 de junio de 2011

Las Vacaciones 7 - La pachanga

Llegamos bien temprano a la pachanga, casi se me hace que nosotros destapamos la primera cerveza de la noche y considerando que la bebida de plano no se nos da, fue la primera y la última para nosotros.

En lo que llegaban los novios, mis amigos y yo nos sentamos en una mesa cerca de la entrada, ahora si que un lugar donde pudiéramos ver sin ser vistos jejeje, y estuvimos platicando y viendo las fotos que habíamos tomado en la iglesia. En eso estábamos cuando sentí escalofríos en la espalda y afuera se alcanzaba a divisar una nube negra, y era Raymunda, acompañada de su nuevo galán. Sin el mas mínimo vestigio de recato y/o vergüenza, llegó y se sentó en nuestra mesa. De mis dos amigas que estaban ahí, Carmen y Ceci (mejor conocida por nosotros como 'la innombrable'), ninguna la soporta, desde que estábamos en la escuela.
Cuando las presenté, había sido una de esas veces en que dos personas se detestan instantáneamente a pesar de que solo se han visto un par de segundos. Después de 7 años, las cosas siguen igual.

Las muchachas simplemente la ignoraron, incluso Carmen, en la primera oportunidad que tuvo se cambió de lugar. La peor parte de la noche se la llevó mi roomate, Rafa, que es el único que todavía le habla.
Para su suerte, al poco tiempo llegaron otras dos amigas de la escuela que aligeraron un poco el ambiente en la mesa y platicamos bien agusto por un buen rato.

Después llegaron los novios y ya se la saben, aplausos, el primer baile con la canción 'Amor del bueno' de Reyli, mas fotos, agradecimientos y demás.

Cuando pasaron por nuestra mesa, naturalmente nos quisimos tomar la foto del recuerdo, y nos acomodamos Carmen, Rafa y yo, cuando de repente y sin preguntar, Raymunda saltó de su silla y corrió a ponerse junto a nosotros en la foto. Yo creo que Ceci vió la mueca que hice y así como no queriendo la cosa, ladeó la cámara lo suficiente como para que la indeseable de Raymunda no saliera en la toma, y lo consiguió bastante bien.

No me malentiendan, yo estoy de acuerdo en que Raymunda sigue siendo amiga de los novios y que por algo ellos la invitaron. Pero porqué carambas va y se atraviesa en MIS fotos  con MI cámara? (si me odiaba tanto como después supe). Yo pensaba tomar una foto de grupo, con todos los de la escuela, y ahí si no había problema, pero en las primeras fotos era evidente que yo quería fotos con mis amigos y con los novios!

A los pocos días me platicó mi roomate que le había mandado un mensaje por Facebook, pidiéndole que "rescatara" las fotos donde ella había salido, mi roomate le dijo que él solo tenía las fotos que yo había publicado en Facebook y que las versiones en alta resolución no tenía modo de conseguírselas. 
La tipa entonces le soltó una sarta de babosadas, que era mejor que las hubiera borrado, no fuera a suceder que yo le hiciera algo malo con las fotos. 
Luego me puse a pensar... si tenía miedo de que yo le fuera a hacer algo malo, porqué fue y se puso en mis fotos? y no solo en las de grupo, cuando llegué a casa y las estaba revisando, me encontré con otras fotos donde salía ella sola posando para la foto, era evidente que le había pedido a alguien, en un momento de descuido mío, que le tomara fotos con mi cámara. En fin, gente zonza, se que hago mal en dedicarle espacio en mi mente a alguien tan nefasto como ella, pero confieso que no pude evitar enojarme e indignarme, hasta Cristo lo hizo jejejeje

La fiesta siguió mas o menos hasta la 1 de la mañana, yo de por si soy malo para las develadas, y a eso súmenle que había andado de pata de perro todo el día, ya para esas horas, tenía mas sueño que ganas de seguir departiendo con mis amigos tan queridos. Nos despedimos, dimos las gracias por todo y tomamos un taxi.

Para cuando llegué a mi casa, eran pasadas las 2, llegué, me quité los zapatos y me quedé dormido en cuanto mi cabeza tocó la almohada!

Las Vacaciones 6 - La boda boda

Para variar se me hizo tarde, llegué barrido a casa de mis padres porque en estos años de ausencia, las rutas del autobús cambiaron y sin saberlo, me llevaron a dar la vuelta bastante mas lejos de lo que pensaba antes de poder bajarme donde siempre.

Total, que llegué a mi casa y me bañé lo mas rápido que pude, solo para encontrarme con que el saco del traje que pensaba usar estaba todo arrugado porque me lo había traído en la maleta y se me había olvidado llevarlo a la tintorería. De suerte que mi madre tenía una de esas planchas ultra modernas que liberan vapor con solo apretar un botón, y así le pude quitar las arrugas sin batallar en lo absoluto. Ya por fin me terminé de alistar y no cabe duda que un cambio de ropa hace maravillas con la imagen y la autoestima de uno!

Ya casi cuando estaba a punto de salir, me llama mi roomate (él también había venido para la boda) y me dijo que pasara por él. Ya faltaban 20 minutos para las 5 y no veía muy probable llegar temprano. Le llamé a un ecotaxi que llegó sorprendentemente rápido y de ahí nos fuimos a recoger al roomie y posteriormente a la iglesia.

No podía ni creerlo, pero llegamos faltando 5 para las 5 a la iglesia, es la ventaja de que Mochis sea una ciudad bien planeada, con muchas calles (no como aquí que solo hay una calle principal que atraviesa todo el pueblo) y amplias avenidas.

Nos bajamos del taxi que nos cobró increíbles 50 pesos, muy barato para lo que acostumbramos pagar aquí. Afuera de la iglesia ya estaba esperando mi amiga la novia, radiante y tan guapa como nunca la había visto.
Aproveché de tomar unas fotos y de pasada saludé a Raymunda, tenía por lo menos 5 años que no la veía, pero pues por cuestiones que tal vez luego les contaré, de la amistad que tuvimos ya no queda absolutamente nada. 
La saludé mas por ser educado que por ganas, pero ni una falsa sonrisa me arrancó.

Entramos a la iglesia y comenzó la ceremonia. Hasta ahí todo bien, después de AÑOS de no pararme en una iglesia, me invadía una sensación muy rara, casi podía sentir que las paredes y las imágenes de los santos que estaban por todos lados me veían con furia, como diciéndome -Hereje! Apóstata!-. 
Tampoco recordaba que nos tuviéramos que sentar y levantar tantas veces y mucho menos que había que contestar a ciertas frases que decía el sacerdote con otras frases.
En algún momento le comenté a mi amiga que si acaso eso no tenía un aura como de ritual mágico, me llamó  -pendejo!- y se rió.

Cuando terminó la ceremonia, pues lo típico de salir y felicitar a los novios, tomarse la foto del recuerdo con ellos y de ahí a hacer tiempo porque la recepción era hasta una hora mas tarde.

No nos quedamos en la iglesia porque al salir los novios, ya estaba afuera una quinceañera de un vestido color fucsia haciendo fila con sus 20 chambelanes.

Nos hicimos a un lado y llegamos a una carreta de esas que nunca faltan, nos echamos unos 'raspados' de fruta, también AÑOS de no probar uno. Pedí uno de guayaba que me supo a gloria!

De ahí pedimos un ecotaxi que nos llevó al hotel donde sería la recepción, pero pues igual, era muy temprano todavía y nos sentamos ahí en el lobby a recordar los tiempos de cuando estábamos en la escuela.

Ya cuando se llegó la hora y vimos que mas o menos comenzaba a llegar gente, entramos al salón y elegimos mesa. Conforme iba llegando la gente, hasta comencé a pensar que me había arreglado demasiado, pero nah, por una vez en la vida no me hizo daño resaltar ;-)

Las Vacaciones 5 - Preparativos para la boda

En aquéllos días felices y que ninguna nube negra se veía venir, la idea original de mis vacaciones, era ir a casa por unos días, aprovechar para ir a la boda de unos amigos de la escuela y de ahí probablemente ir al DF a visitar a otros amigos por un par de días.

Nunca pensé que las cosas no fueran a salir como las tenía planeadas, y eso explica porqué fue un semi desastre toda mi estadía en casa de mis padres, pero bueno, por lo menos pude ir a la boda.

Después de que falleció mi abuelo, les dije a mis amigos que me daba mucha pena pero que no iba a poder ir. Ellos por supuesto que lo entendieron y me dijeron que no había ningún problema.

Ya conforme esos días se acercaban, mis padres me dijeron que debería de ir, total, ese era el plan original, y además yo ya había estado en el hospital, con lo del funeral, etc, etc, y que ya no había nada mas que se pudiera hacer, así que acercándose la fecha, les llamé a mis amigos y les dije que siempre si iba.

En esos días, les anduve ayudando con algunas vueltas que nunca faltan cuando de una boda se trata. Que las fotos, que el video, que el traje del novio, que los zapatos del novio, etc, etc.

Un día antes de la boda, me llamó mi amigo el que se iba a casar. Que necesitaba a dos testigos que lo acompañaran a la iglesia, yo no sabía, pero al parecer en todas las iglesias, requieren que cada uno de los contrayentes lleve dos testigos que avalen su buen comportamiento y  solvencia moral.

La verdad es que el perjurio no es uno de los pecados que cometa mas seguido, pero estuvo bien volverlo a hacer después de tanto tiempo jejejeje

Me pasaron a una oficina pequeña donde estaba una chica de no mas de 25 años, muy en su papel de inquisidora, lo que está entre paréntesis es lo que yo pensaba para mis adentros a la vez que contestaba.

-Teniendo a Dios por testigo jura decir toda la verdad, solamente la verdad y nada mas que la verdad? - muy seria.
-Esteee, si (cómo no!).
-Que religión profesa usted?
-Católico por supuesto( Primera mentira. Tenía como 5 años que no me paraba en un templo y ya ni la pena vale discutir mis 13 años de militancia en una iglesia evangélica y posterior apostasía para terminar en mis 6 años de feliz ateísmo)
-Me podría decir desde cuando conoce al contrayente?
-Desde hace unos 10 años aproximadamente
-De donde lo conoce?
-Estuvimos juntos en la universidad
-Ha estado el contrayente casado alguna vez por el civil o por la iglesia católica?
-No (que yo haya sabido).
-Tiene el contrayente hijos?
-No, para nada (que yo sepa).
-Alguna vez ha sabido que el contrayente haya vivido en unión libre?
-No, nunca (Mire señorita, para que andar con rodeos, usted lo que quiere saber es si el contrayente ha tenido relaciones sexuales con la contrayente, la respuesta es 'Que carajos le importa?', se quieren casar y punto. En estos tiempos usted se debería de dar por bien servida con eso).
-Sabe usted si el contrayente está haciendo esto por su libre voluntad o está siendo presionado?
-No, para nada (ayer fuimos a casa de la novia y no vi a su señor suegro con una escopeta, así que supongo que no hay presión).
-Conoce usted de algún impedimento para que el matrimonio se lleve a cabo?
-No, ninguno (que yo sepa)

Ya no recuerdo que otras nimiedades me preguntaron, tal vez que si donde vivían y demás, pero nada trascendente. De ahí la chica me hizo firmar por duplicado unas formas y fue todo. No cabe duda, cometer perjurio es algo tan sencillo que no me extraña que cada día millones de personas mientan invocando a Dios por testigo, con razón el mundo está como está! jejejeje

Saliendo de la iglesia nos tuvimos que ir express a recoger el traje del novio y a comprarle unos zapatos, pues a  mi amigo se le había ocurrido la barbaridad de llevarse unos zapatos casuales sin agujeta nomás porque eran negros el día de la boda. No fue muy fácil conseguir zapatos de su número, prácticamente tuvimos que comprar los zapatos que había y no tanto los que a él le habían gustado, pero bueno.

De ahí nos fuimos a la casa de la novia a recoger unas invitaciones que estaban pendientes de entregar y fue cuando me enteré que aparte de que no se ponían de acuerdo para escoger la canción que iban a bailar en la boda, no tenían ni fotos, ni video!

Según me contaron, la novia, hace un par de años, le patrocinó las fotos y el video a una amiga de ella, misma que prometió devolverle el favor cuando ella se casara. Bueno, pues hace algunos meses, la novia le llamó a esta amiga para recordarle, y la chica esta le dijo que claro que porsupuesto que desde luego que sí. Bien, pues en la semana de la boda, le llamó para pedirle los datos del fotógrafo, pues se tenían que poner de acuerdo para la hora y el día. Resultó que la chica que le iba a patrocinar sus fotos, así nomás se le echó para atrás, que no le había podido conseguir al fotógrafo, y que que pena pero que no.

Al día siguiente ahí anduve en la mañana correteando a unas amigas que no había visto desde hacía años, que trabajaban en una tienda de fotografía, y que ya en alguna ocasión me habían hecho el favor de tomar las fotos en la boda de mi hermana y en mi graduación. Ellas me consiguieron al muchacho que fue a tomar el video de último momento y hasta eso que me dieron buen precio. De lo de las fotos no hizo falta porque la mamá de la novia consiguió también de última hora a una persona que fue a tomar las fotos en la iglesia y en la recepción.

Muy movido ese día, y eso que todavía no era ni la ceremonia ni la fiesta :-S

jueves, 16 de junio de 2011

Las Vacaciones 4 - Y mas funeral

Te ha pasado que a veces despiertas y necesitas unos segundos (y a veces mas) para recordar donde estás?
Pues eso me pasó la mañana de ese viernes que desperté. Al abrir los ojos no recordaba donde estaba, me tuve que incorporar y caer en cuenta de que no había sido un sueño, efectivamente, mi abuelo ya no se encontraba con nosotros y yacía a unos metros de ahí.

Traté de dormir un poco mas, porque todavía era muy temprano, mas o menos las 6:30 de la mañana, pero ya no pude. A las 7 que me animé a salir de la camioneta, ya se había levantado mi papá (el carga con su sleeping bag a todos lados) y ahí le preguntaba si sabría de los arreglos que habían hecho, de donde y a que hora iban a sepultar a mi abuelo, etc, pero pues él tampoco sabía nada.

Una media hora después llegó mi mamá, y nos dijo que quería ir al pueblo cercano a comprar algo para el desayuno y la comida, pues aún no se ponían de acuerdo entre ella y mis tías acerca de que habrían de hacer ese día, pero pues teníamos que comer algo.

Nos enfilamos con rumbo a un pueblo llamado 'El Gato' (si, así se llama) porque probablemente allá encontraríamos mas surtido que en el abarrote que hay en el ejido de mis abuelos. Doblamos hacia la izquierda en la salida del ejido y por primera vez en 25 años, recorrí ese tramo de la carretera. La última vez que anduve por esos rumbos debe haber sido cuando falleció mi santa tía Marisela, hace 25 años precisamente.

Es evidente que no me perdí de mucho porque todo estaba exactamente igual a los vagos recuerdos que tenía de ese pequeño recorrido de 5 kilómetros.

Entramos al pueblo buscando una carnicería o un minisuper, a ver que se nos ocurría para la comida. En el inter dimos con una ferretería donde mi papá aprovechó para comprar algunas cosas que necesitaba para reparar unos desperfectos que se encontró en casa de mis abuelos. Después de preguntar, dimos con una tortillería y un minisuper donde vendían prácticamente de todo, hasta levadura de cerveza! Y miren que yo aquí en Los Cabos la he buscado por todos lados y no la venden, y ahí en el lugar menos esperado me encontré perfectamente alineados 5 paquetitos de 100 gramos.

Mi mamá compró sus provisiones para el día, pollo, machaca, huevos, verdura y tortillas. De ahí nos regresamos al ejido y ya entramos a la cocina con las cosas. Ahí fue cuando vi a mi abuela por primera vez y a mis primas que tenían la lloradera la noche anterior, pobrecillas, no habían dormido nada y se les veía la angustia reflejada en la cara.

Al poco rato llegaron unas personas de la iglesia de mis padres a dar el pésame, la noche anterior había ido otro grupo de personas de la misma iglesia, pero solo los  vi de lejos, en realidad no tenía muchas ganas de saludarlos (los conocía a casi todos y no guardaba muy buenos recuerdos) y siendo justos, ellos me vieron y tampoco se acercaron a mi jejejeje. En cambio las personas que llegaron por la mañana, otra cosa, muy considerados y muy buena onda, casi casi se podía decir que irradiaban calma y buena voluntad. Mi mamá les preguntó si querían algo de desayunar, y hasta eso que no dijeron que no, en un segundo una de las señoras que iba puso manos a la obra y sacó el desayuno para ella y su esposo y otras dos personas que iban con ellos. Me ofrecieron de lo que habían preparado, pero a mi no me gusta comer en situaciones como esta. Digamos que yo soy muy bueno para relacionar olores y sabores con el estado de ánimo, y no quería que alguna comida que me gusta tanto como la machaca con verdura, me recordara a un funeral o a un día triste cuando lo volviera a comer después. De hecho, desde que salí de mi casa el día anterior, no había vuelto a probar bocado por la misma razón. Ya ves que desde el funeral de mi tía Marisela, no puedo dejar de relacionar el sabor a fresa con la muerte.

Así transcurrió la mañana, me la pasé platicando con mi papá, tíos y primos y de no haber sido por la situación, fue un día muy padre de volver a reconectar con la familia, de platicar, de convivir. 

Me llamó la atención ver al mundo de nietos pequeños y bisnietos que andaban correteando por el patio como si fuera un día de fiesta. Aquí comprobé que los niños no tienen conciencia de lo que es la muerte, o sea, saben lo que es la muerte, pero no les afecta tanto como a nosotros, no creo que comprendan los alcances tan definitivos que tiene para los mayores. Ellos eran felices, jugando, brincando y sobre todo comiendo tantas galletas como quisieran :-)



martes, 14 de junio de 2011

Las Vacaciones 3 - Un funeral

Mi tío hizo los arreglos para que los de la funeraria trasladaran a mi abuelo el mismo día que falleció. El último deseo que alcanzó a expresar mi abuelo antes de quedar inconsciente fue que quería morir en su casa, que él sentía que de esta ya no se iba a levantar, y que no quería quedarse en Mochis (hometown), que por favor lo llevaran a su ejido querido de su corazón. No se le hizo a mi abuelo su deseo. Mis tíos consideraron que todavía se podía hacer algo y por eso mismo lo tuvieron hospitalizado hasta el último día, pero pues al final el viejito tuvo la razón y se nos fue.

Esa tarde anduvimos con las prisas en mi casa, alistándonos para salir lo antes posible, empacando lo que pudiéramos necesitar para los próximos dos días. Me sorprendía muchísimo que mi mamá estuviera en completa calma e incluso hasta se daba tiempo para bromear, ya después me platicó que durante toda esa semana había tenido el presentimiento de que mi abuelo se nos iba, y había estado llore y llore los días previos, desahogándose, y que cuando pasó todo, ella ya se había hecho a la idea y resignado a lo inevitable, además de que tenía que estar fuerte porque mi abuela la iba a necesitar de una pieza.

Mis padres pertenecen a una iglesia evangélica, y si algo tienen los evangélicos es que son muy solidarios cuando fallece algún familiar cercano de los miembros de la iglesia, y por supuesto, también se habían organizado ya para ir a acompañar a mi mamá hasta su ejido.

Paramos en un supermercado a ponerle saldo al celular y mi mamá estaba con el pendiente de que iba a ir toda la gente de su iglesia y no iban a tener nada que ofrecerles de comer en el funeral. Le dije que si quería podíamos comprar algunas cajas de galletas (según yo en los funerales sólo se ofrecen café y galletas), y mi papá luego luego alegó que se nos iba a hacer tarde, que los de la funeraria se encargan de todo eso.

-Si pero solo ponen galletas de esas de animalito, o galletas populares - decía mi mamá
-Y que tiene? Nadie va a estar esperando que les pongas galletas de alta repostería - le dijo mi papá, visiblemente enfadado porque se nos hacía tarde y a como están los tiempos en mi querido estado natal, viajar por carretera uno solo no es seguro y menos de noche.
-Papá, por favor vamos, mientras mas rápido vayamos mas rápido salimos.

Ya cuando estábamos lejos del auto, le reclamé algo a mi papá por primera vez desde que dejé la adolescencia:

-Cómo es posible que se ponga a discutir con mi mamá en momentos como este? No se da cuenta que se le acaba de morir su papá? Usted cree que se siente muy bien? que es un pensamiento frívolo el querer llevar algo que ofrecerle a la gente que nos va a estar acompañando?
-Pero es que tu mamá siempre sale con sus cosas, es capaz de que quiere que nos detengamos ahorita a comprar pollo o carne para llevar!
-Pues nos detenemos! Faltaba mas! Ahorita cualquier cosa que ella diga, hay que decirle 'SI', sin peros, sin preguntas, por lo menos hoy, no la haga mortificarse mas.

Hasta eso que mi papá no me dijo nada, la verdad es que sentí bien feo de reclamarle algo, pero se me hizo feo el modo en que le habló a mi mamá, tal vez no era esa su intención y no se dió cuenta, pero como dije, no se trataba de estresar mas a mi mamá.

Llegamos al pasillo de las galletas y mi papá quería llevar de las primeras que encontró, unas galletas sin chiste.

-No, de esas no, vamos llevando galletas sandwich o con algo de relleno.
-Para qué, con estas tienen, no van a esperar nada mas allá de café y galletas de animalito.
-Ah no! ningún funeral que yo tenga que patrocinar va a tener café con galletas de animalito, faltaba mas! A poco cuando usted se muera va a querer que yo de galletas de animalito? Verdad que no? Imagínese que la gente se acuerde de su funeral porque dimos galletas de animalito?! - Hasta eso que mi papá se rió y no se lo tomó a mal. Llegamos también a comprar algunas botellas de cocacola, que igual tienen cafeína y sirven para pasar la noche en vela.

Ya de ahí tomamos carretera rumbo a Angostura, se hace mas o menos como hora y media de camino, y mi papá iba con la preocupación de que ya era noche, y con todo lo que está pasando de los narcotraficantes, sicarios y demás historias de terror que hemos escuchado, pues si nos daba un poco de cuidado irnos solos.

Hicimos la primera hora de camino sin contratiempos, mi mamá platicando historias de mi abuelo y yo platicándoles de algunos de mis compañeros del trabajo que eran de algunos de los pueblos por donde íbamos pasando. A eso de las 10:30 de la noche, llegamos a la entrada de Angostura. El ejido de mis abuelos queda un poco mas lejos, y en el entronque de la carretera, nos topamos con el vehículo de la funeraria y la vagoneta de mi tío. Nos fuimos detrás de ellos el resto del camino. Vimos también que detrás de nosotros venían mi tía y su familia, una de sus amigas incondicionales, y la familia de otro de mis tíos que no pudo venir (actualmente reside en Estados Unidos sin papeles y no puede regresar).

Llegamos por ahí pasaditas las 11 al ejido que me gustaba tanto visitar cuando era niño, pero pues ya en los últimos tiempos las cosas habían cambiado, tenía yo creo fácil unos 10 años que no iba. A mis abuelos los veía cuando estaban de visita ahí en Mochis, pero nada más. El ejido estaba mas o menos igual, algo decaído porque ya casi no vive gente ahí, solo los mayores. Los hijos y los nietos hace tiempo que se fueron a vivir a Culiacán o a Guamúchil y solo van de visita, como nosotros ahora.

Cuando íbamos entrando al ejido, vi que muchas de las casas tenían sus luces encendidas, y que conforme iba avanzando el vehículo de la funeraria, la gente iba saliendo y se enfilaba hacia la casa de mis abuelos.

Llegamos a lo que sería el patio de enfrente de la casa y ya había unas carpas, bancas y sillas para la gente que iba a llegar. Nos bajamos y la verdad es que no sabía muy bien que hacer, me limité a seguir a mi papá a ver en que cosa podíamos ayudar.

Mi papá les preguntó a los de la funeraria si necesitaban ayuda para bajar el ataúd y asintieron. Ya entre 4 personas lo bajamos y lo acomodamos sobre la estructura que habían colocado y asegurado.

Allí es cuando vi a mis primas por primera vez esa noche. Ellas son las que habían vivido toda su vida ahí en el ejido y las que cuidaban a mis abuelos. Las pobres estaban destrozadas, sobre todo la mayor, que se quejaba amargamente de que no había podido estar con mi abuelo en sus últimos momentos (se enfermó de la puritita angustia), pero las quejas eran A GRITOS, no dudo en lo absoluto que su sentimiento fuera genuino, pero si pensé que lo único que iban a conseguir era que mi abuela se pusiera todavía peor,
y efectivamente, la viejita se desmayó. Tuvo que salir mi mamá a decirle a mi prima que se calmara y guardara la compostura, la tuvo que levantar porque estaba tirada dándole de golpes al suelo.

Yo esa noche no quise ni entrar a la casa, de cualquier manera, no me necesitaban para nada y probablemente mi abuela ni siquiera se iba a dar cuenta.

Me quedé afuera toda la noche, me encontré con unos primos a los que no veía desde hace años y nos pusimos a platicar y a contar historias de cuando éramos niños y que íbamos en las vacaciones al ejido. Nos quedamos despiertos mas o menos hasta las 4 de la mañana y ya cada quien se fue a buscar algún lugar para dormir. En la casa era imposible porque había muchísima gente, yo me acomodé en la cabina de la camioneta de mi papá, y siempre si me pude dormir unas 3 horas...

domingo, 12 de junio de 2011

Las vacaciones 2 - Mi abuelo

El fin de semana antes de salir, me llamó mi papá y me contó que mi abuelo materno, estaba mal. Que ya tenía varios días internado en el hospital y que ahora si pensaban que no la iba a librar.

Mi abuelo, es una de esas personas que fumaron desde muy temprana edad, supongo que en aquéllos tiempos era la norma que los hombres debían de fumar apenas alcanzaban la edad adulta. Bien, pues mi abuelo fumó puntual y religiosamente todos los días durante los últimos sesenta y tantos años. Jamás recuerdo yo que hubiera tenido algún problema relacionado con eso, hasta el año 2006, cuando le detectaron que tenía cáncer en los pulmones. 

A pesar de tener todos los pronósticos en contra, mi abuelo se alivianó. Yo recuerdo haber hecho el viaje de mi pueblo a Culiacán con la idea de que ahora si no se iba a escapar del destino, pero fue una muy bonita sorpresa ver que el viejito estaba sorprendentemente bien. Yo no lo vi en los meses anteriores, pero todos decían que estaba muy mal, y pues no se si habrá sido que vinieron todos sus hijos y la mayor parte de sus nietos a verlo lo que hizo que agarrara nuevos ánimos y se compusiera. Me fui de Culiacán mas animado, con la impresión de que todavía tendríamos abuelo para varios años mas.

Y aunque efectivamente mi abuelo se alivió del cáncer, los pulmones le quedaron resentidos, y pues esta última vez que se nos puso malo, le había dado neumonía, de ahí que ya todos estuvieran con pocas esperanzas.

Yo llegué a mi pueblo el miércoles por la tarde, y ya me contaba mi mamá que se acababan de traer a mi abuelo al hospital de ahí (estaba internado en otro lado, pero lo trasladaron), y que se estaban turnando entre mis tíos y ella para cuidarlo. A ella le tocaba entrar de 2 de la mañana a 8 de la mañana, que era la hora en que llegaba mi otra tía. Yo creo que ya se sospechaban algo, porque ya no se querían ir solos a cuidar a mi abuelo. Mi tío siempre se iba con su esposa o con alguno de sus hijos, mi tía se iba con su esposo y mi mamá se había estado quedando junto con mi papá, pero pues mi papá por el trabajo y demás no se podía ir a cuidarlo todos los días, y pues yo le ofrecí a mi mamá acompañarla al hospital esa noche.

Cuando llegué a la clínica del IMSS, pues ve uno a tanta gente con tantas dolencias que es imposible no conmoverse, y mas de ver que a veces los hospitales no están en las mejores condiciones, digo, yo pago puntualmente el seguro social (bueno, me lo descuentan puntualmente vía nómina), y yo creo que en 7 años que llevo cotizando, lo he utilizado a lo mucho un par de veces y para cosas simples, y creo que así como yo, ha de haber otros tantos millones de personas que lo pagan y no lo utilizan, así que según mi sentido común, la atención en el hospital debería ser excelente y el dinero debería fluir para que las instalaciones estén en óptimas condiciones. Pero bueno, es México, es el IMSS y eso merece otro post aparte.

Yo vi a mi abuelo muy mal, pero mal mal mal, muy delgado, respirando con mucha dificultad, lo tenían con oxígeno y no estaba consciente. Cada cierto tiempo venía una enfermera y con una sonda le aspiraba la garganta, por aquello de las flemas y demás y ya mas o menos se componía su respiración, pero pues si se le notaba que se convulsionaba y demás. Fue difícil para mi verlo en esas condiciones, pero pues lo importante ya mas que nada era acompañarlo. 

Mi mamá y yo nos pasamos la noche ahí cuidándolo, no podíamos hacer mucho, solo estar al pendiente de que le pusieran el medicamento a la hora y pues que estuviera cómodo dentro de lo posible.

Pos ahí de las 8 de la mañana llegaron mi tía y su esposo, que lo iban a cuidar hasta mas o menos las 5 de la tarde, pero igual, se les veía tristes y cansados. Mi mamá y yo nos regresamos a casa, desayunamos y nos fuimos a descansar. Yo creo que por allá cerca de las 11 de la mañana apenas me quedé dormido, y me desperté otra vez como a las 12:30, pero pues igual, con la sensación rara de que algo no iba bien.

Por ahí de las 3 de la tarde nos llamó el esposo de mi tía, que nos fuéramos al hospital, porque ya mi abuelo estaba en estado crítico, que estaban ahí los doctores y que ya les habían dicho que no había nada mas que hacer. Nos levantamos de la mesa y cada quien por sus cosas, como a los 10 minutos ya estábamos saliendo y nos volvió a llamar el esposo de mi tía y nos dijo que mi abuelo ya se había ido, pero pues que fuéramos al hospital de todos modos, porque mi tía estaba llore y llore y estaban ellos dos solos ahí.

La verdad es que se siente tan feo llorar cuando se va alguien, es un sentimiento que no alcanza uno a entender, de porqué, o porqué así en esas circunstancias. Con todo, me sorprendió la calma que guardó mi mamá. Llegamos y pues estaba afuera mi tía, llore y llore, y pues mi mamá como pudo trataba de consolarla, diciéndole que era lo mejor porque su papá ya solo estaba sufriendo y que por lo menos ya estaba descansando. Yo no pude hacer mas que abrazarla y llorar junto con ella.

Como a la media hora llegaron otro mi tío y su esposa, pero pues ya no había nada que hacer. Mi tío no quiso quedarse ahí, luego luego bajó a la oficina de la trabajadora social para arreglar lo de la funeraria y el traslado. Mi abuelo había vivido los últimos 50 años en su ejido allí en el municipio de Angostura y su último deseo había sido que quería morirse en su casa en paz, pero pues uno no decide como pasan esas cosas, y bueno, lo mas que íbamos a poder hacer era llevarlo a su casa por última vez.

Otra cosa que me sorprendió fue ver llorar a la esposa de mi tío con tanto sentimiento. Yo debo de confesar que no tenía en muy buen concepto a esta tía, pues siempre la veía muy fría, muy distante y como que su misma religión la hacía tener esa personalidad no tan simpática. Pero ya cuando mi mamá me platicó que esta tía se había portado como nadie a la hora de estar ahí cuidando a mi abuelo, que jamás de los jamases puso un pretexto para no ir, que jamás hizo una mala cara cuando les tocaba asear a mi abuelo, que siempre estuvo al pendiente de cualquier cosa que se necesitara. Se había portado como una hija. Me cuenta mi otra tía que los de esa religión por lo general no lloran, que siempre tratan de mantenerse con la cabeza fría y sacar aplomo de donde puedan. Pero yo la vi ahí, llorando a mi abuelo, como cualquiera de nosotros. Me conmovió.

De ahí del hospital mi tío se fue a arreglar el papeleo, mi tía se fue a su casa a prepararse porque en la noche nos íbamos todos al pueblo de mi abuelo y mis papás y yo nos fuimos al centro a comprarle a mi abuelo lo que sería su último cambio de ropa, pues como salieron a la carrera de allá de su casa, no teníamos nada aquí.

Llegamos a una tienda donde vendían de todo, pero mi mamá eligió algo que a mi abuelo le hubiera gustado, algo muy campirano pero bonito. 

De ahí yo me fui a la funeraria a dejar la ropa y pues también, a alistarme porque en la noche nos íbamos hasta Angostura al ejido donde vive la familia de mi mamá...

Las vacaciones 1

Parecerá increíble, pero yo no soy muy fan de las vacaciones. Me gusta salir los fines de semana o un par de días y descansar, pero estar fuera dos semanas, la verdad es que se me hace pesado.

Para empezar no ayuda mucho que no tengo muchas opciones. Yo vivo aquí en Los Cabos pero mi ciudad natal está en el norte de Sinaloa, y bueno, allí ya conozco. No me malentiendan, me gusta mucho ver a mi familia y amigos, ir a comer nachos, sopes, tortas, tacos de carne asada, la comida de mi mamá, etc, pero tantos días de estar fuera, lejos de mi actual entorno, me desespera un poco!

Pero bueno, ya mis días de vacaciones se habían pasado por mas de un año sin tomarlos, y pues iban a expirar, así que los tuve que tomar por estas fechas. Lo malo es que fue tan precipitado todo que me fui sin dinero, sin prima vacacional y sin un plan o itinerario establecido de lo que iba a hacer...

Déjenme les digo, salir de vacaciones sin llevarlas planeadas, es una mala, mala idea.