jueves, 27 de octubre de 2011

Altares de muertos

Algo que es típico de este país en estas fechas, o por lo menos en algunas partes del mismo, son los altares de muertos.

Qué es un altar de muertos? Bueno, viene a ser algo parecido a esto...

Fotografía tomada prestada de yoalfonsina.blogspot.com 

Cuando yo estaba en la secundaria, en la materia de 'Educación Artística', era requisito indispensable para la calificación del mes de Octubre armar un altar de muertos por grupo.

Según algunas reglas no escritas pero popularmente obedecidas,  un altar bien hecho debe tener 7 niveles que representan no sé que cosas exactamente, pero pónganle que un nivel es el cielo, el otro el purgatorio, el otro el infierno, el otro el limbo, etc, etc.

Debe estar cubierto por un mantel blanco, porque se supone que para el alma del difunto será algo así como una cama donde se detenga a descansar después del viaje.

Con las flores se suele hacer un caminito (en algunos lugares desde la calle) hasta el altar, y tiene que estar rodeado con velas. La flor de cempasúchil tiene un color y un olor muy característico, que se supone es lo que atrae al alma del difunto, y este caminito debe estar siempre franqueado con velas para iluminar el camino que van a seguir.

La comida que se les pone, se supone que debe ser la comida que mas le gustaba al muertito cuando aún vivía, así que es común ver tamales, mole, pozole, y bueno, de todo lo que se imaginen.

Mucha gente también les pone botellas de tequila, cerveza y cigarros, para que también disfruten de los vicios que mas les gustaban (aún cuando hayan sido los mismos que los hayan llevado a la tumba).

Si el muertito en cuestión era un niño, también se le ponen juguetes y dulces.

En algunos lugares de México, mucha gente se va con toda la familia al panteón y comen allá de lo mismo que llevan de ofrenda, pues para ellos es una manera de compartir una vez mas una comida con sus familiares que ya no están.

Si a mi me preguntan mi opinión, sería que, aunque yo no niego que es una posibilidad tan válida como cualquier otra el que los espíritus de los muertos estén al pendiente de sus seres queridos, si me parece muy dudoso que todos estos entes sobrenaturales se hayan puesto de acuerdo para elegir la madrugada del 2 de noviembre para venir de visita y que puntualmente al ponerse el sol ese mismo día se retiren. 

Pero bueno, creencias hay para dar y regalar, y aún cuando la posibilidad de que el alma de nuestros seres queridos literalmente venga a visitarnos ese día en específico se me hace muy pero muy baja, me parece en extremo loable hacer el esfuerzo extra para no olvidarlos.

Por mi parte, veré si este 2 de noviembre me consigo algunas cajas para apilarlas y las cubriré con una sábana blanca, compraré papel de colores, algunas flores y cocinaré algo que me supongo a mi Tata le habría gustado, igual y también le compraré una cajetilla de cigarros Raleigh y un six de cerveza. Eso sí, que mi mamá no se entere porque me deshereda ;-)








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